• LA CUESTA DE LA VIDA
Entre las cosas que no conviene dejar para cuando sea demasiado tarde está el expresar nuestros sentimientos de gratitud por la vida, lo cual lleva consigo el tener que hablar acerca de nosotros mismos aunque resulte incómodo. El hablar uno de sí mismo es cosa fea, pero hablar acerca de uno mismo muchas veces es inevitable, sobre todo cuando media un deber inexcusable de gratitud. Una vez entrados en la pendiente de la vejez se produce un descenso irreversible de nuestras capacidades físicas y psíquicas. Durante la juventud tenemos la sensación de que incluso las energías vitales perdidas durante una enfermedad se recuperan después. Pero con el paso de los años se empieza a tener la impresión contraria. Después de una gripe, una intervención quirúrgica o cualquier contratiempo con la salud, hay energías que se pierden irreparablemente, y las que se recuperan nunca es al ciento por ciento. Tal desgaste es un fenómeno natural que hemos de asumir como ley de vida, lo cual significa la aceptación de nuestra condición humana destinada en este mundo a la finitud y el ocaso. Hasta tiempos recientes la gente moría muy pronto. Cuando hablaban de la experiencia de las personas mayores y respeto a los ancianos, se referían a personas entorno a los cincuenta años de edad, que era superada por pocos y no por muchos años más. Esto significa que morían sin haber experimentado el desgaste vital irreversible que supone hoy día llegar a edades más avanzadas. Es algo así como empezar a caer por un precipicio lentamente, incluso sin penas ni dolores, pero con la certeza de que no hay retorno. La denominada ?tercera edad? es ciertamente una conquista del progreso. Pero falta mucho por hacer para reparar los estragos del cansancio vital que suponen esos años más de supervivencia ganados respecto de nuestros antepasados. Hay ancianos que, sin renegar de la vida y sintiéndose incluso agradecidos a ella, se sienten cansados de vivir. Sus cuerpos, como viejos palacios en ruinas, amenazan con desplomarse en cualquier momento y en su espíritu no hay ya más proyectos e ilusiones que la conquista del sueño de la paz. La cuesta de la vida es escarpada y fatigosa incluso para los más fuertes y al final todos terminamos cansados. Dada nuestra débil condición humana, no es extraño que con el paso de los años nos cansemos de vivir, de buscar la verdad, de ser libres y hasta de amar. De ahí la importancia de usar a tiempo la razón para hacer las provisiones necesarias de verdad, libertad y amor que necesitamos para afrontar con dignidad y esperanza el invierno de la vejez y la muerte. Pero en ese quehacer no hay que forzar a la naturaleza la cual nos va indicando lo que podemos o no podemos hacer en cada momento de la vida, y nos enseña a despojarnos de la túnica de la mortalidad para revestirnos de la inmortal sin violencia ni traumas. De ahí la necesidad también de activar la memoria histórica personal de nuestros recuerdos felices olvidando las miserias y calamidades del pasado. Hay que aprender a desvestirnos de esta vida mortal con sentimientos de gratitud a la vida, de paz personal y esperanza. ¿Cómo y de qué manera? Esta es la cuestión. En las segundas vísperas de la vida cada cual sabrá lo que hizo y de qué manera para que su vida resultara en lo sustancial un éxito o un fracaso.

Escribe un comentario

Nota: El HTML no se traduce!
    Malo           Bueno
Captcha

LA CUESTA DE LA VIDA

  • Autor:
    Niceto Blázquez

  • Código del producto: 2743-1
  • Colección: Colecciones
  • Categoría: Biografía e historias reales, Biografía: general
  • Temática:
  • ISBN: 9788498866261
  • Idioma: Español / Castellano
  • Formatos: Pdf, Papel
  • Cómpralo AQUI

Tags: LA CUESTA DE LA VIDA, Blázquez, Niceto,