• Cuentos de Río
UNOS OJOS PEREGRINOS En el frontispicio de la fachada, a la altura de las gárgolas, una inscripción en piedra decía: "Esta casa fue tomada en arriendo por el pintor Vitálico Marcos, en el año 1945, por una modesta renta, dado su precario estado, (el del pintor), y comprada veinte años después por una fortuna ,(la del propio pintor), cuando triunfó. Firmaba el propio Vitálico, que tenía una lucha pintoresca con la redacción y la gramática, lo cual no le ocurría en el manejo de los pinceles. Y allí estaba el artista, en una suave mañana de verano, con el caballete instalado en el jardín que espaciaba el porche, entre el limonero y la palmera, dando vista al prado que se prolongaba ampliamente hasta las vallas que lo cercaban, para contener la escapada de sus dos esplendidos caballos, en aquel momento triscando a su vista. No sabía bien qué se proponía hacer, simplemente, quizá, un paisaje con los caballos difuminados en primer término y los ocres y los verdes cambiantes de la alameda lejana y la ladera de castaños y pinos que ascendían hasta un horizonte gris. Sus cuadros parecían bucólicos, pero siempre acababan con un tema inesperado y sorprendente , como no querido, algo que surgía a su pesar y que le había convertido en un pintor desmesurado. Él amaba el campo y los animales, pero no fueron su tema, hasta que Berta, de origen campesino, le hizo entender el sosiego del campo inglés, en el que habían pasado largas temporadas, él estudiando los pintores ingleses del XVIII, minuciosos en estos temas y de los que trataba de asimilar su técnica, que según le parecía no era más que un entusiasmo total por lo que veían. Esto y una facilidad especial para el colorido habían hecho de él un pintor cotizado. Pintaba directamente al lienzo, sin mezclar antes los colores; sin mucha decisión comenzó el cuadro,-de generosas dimensiones-. Por la parte inferior izquierda, como siempre lo hacía, dibujaba ya el final del prado junto a la valla, cuando, un disparo cercano o quizá un cohete, sobresaltó a uno de sus potros, y el animal que corría retozando alegremente, dio un salto inusitado, mirando al lugar donde él trabajaba y vio en sus ojos, un espanto conmovedor, era una mirada asustada y suplicante que decidió recoger en el cuadro. Inesperadamente tenía un precioso tema. Desde aquel instante su trabajo se hizo acalorado impaciente y obsesivo; no podíaa pintar más de dos horas seguidas y sin exceder las dos sesiones diarias, aunque el resto del día y de la noche cuando la obra le absorbía, estaba el cuadro siempre en su cabeza.

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Cuentos de Río

  • Autor:
    Jose Mª Marín de Obeso

  • Código del producto: 5139-1
  • Colección: Colecciones
  • Categoría: Ficción y temas afines, Ficción moderna y contemporánea
  • Temática:
  • ISBN: 9788498864014
  • Tamaño: 150 x 200 mm
  • Páginas: 220
  • Idioma: Español / Castellano
  • Interior: No disponible
  • Formato: Papel
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Tags: Cuentos de Río, Marín de Obeso, Jose Mª,