• Un drama nuevo
ACTO PRIMERO Habitación en casa de Yorick; a la derecha, una mesa pequeña; a la izquierda, un escaño; puertas laterales y otra en el foro ESCENA PRIMERA YORICK Y SHAKESPEARE (Entran ambos por la puerta del foro; SHAKESPEARE trae un manuscrito en la mano.) SHAKESPEARE. -Y, sepamos, ¿a qué es traerme ahora a tu casa? YORICK. -¿Duélete quizá de entrar en ella? SHAKESPEARE. -Pregunta excusada, que bien sabes que no. YORICK. -Pues ¿qué prisa tienes? SHAKESPEARE. -Aguárdanme en casa muchos altísimos personajes, que por el solo gusto de verme vienen desde el otro a este mundo. YORICK. -Sabré yo desenojar a tus huéspedes con unas cuantas botellas de vino de España, que hoy mismo he de enviarles. Diz que este vinillo resucita a los muertos, y sería de ver que los monarcas de Inglaterra, congregados en tu aposento, resucitasen a la par y armaran contienda sobre cuál había de volver a sentarse en el trono. Pero ¿qué más resucitados que ya lo han sido por tu pluma? SHAKESPEARE. -En fin, ¿qué me quieres? YORICK. -¿Qué he de querer sino ufanarme con la dicha de ver en mi casa y en mis brazos al poeta insigne, al gran Shakespeare, orgullo y pasmo de Inglaterra? (Echándole los brazos al cuello.) SHAKESPEARE. -Con Dios se quede el nunca bien alabado cómico, el festivo Yorick, gloria y regocijo de la escena; que no es bien malgastar el tiempo en mimos y lagoterías. YORICK. -¡Si no te has de ir! SHAKESPEARE. -Entonces -¿qué remedio?- me quedaré. YORICK. -Siéntate. SHAKESPEARE. -Hecho está; mira si mandas otra cosa. (Siéntase cerca de la mesa y deja en ella el manuscrito.) YORICK. -Francamente, ¿qué te ha parecido ese drama que acabamos de oír? (Siéntase al otro lado de la mesa y, mientras habla, hojea el manuscrito.) SHAKESPEARE. -A fe que me ha contentado mucho. YORICK. -¿Y es la primera obra de ese mozo? SHAKESPEARE. -La primera es. YORICK. -Téngola yo también por cosa excelente, aunque algunos defectillos le noto. SHAKESPEARE. -Los envidiosos contarán los defectos; miremos nosotros únicamente las bellezas. YORICK. -A ti sí que nunca te escoció la envidia en el pecho. Cierto que cuando nada se tiene que envidiar... SHAKESPEARE. -Temoso estás hoy con tus alabanzas; y en eso que dices te equivocas. Nunca faltará qué envidiar al que sea envidioso. Pone la envidia delante de los ojos antiparras maravillosas, con las cuales a un tiempo lo ve uno todo feo y pequeño en sí, y en los demás, todo grande y hermoso. Así, advertirás que los míseros que llevan tales antiparras no sólo envidian a quien vale más, sino también a quien vale menos, y juntamente los bienes y los males. No hallando cierto envidioso nada que envidiar en un vecino suyo muy desastrado, fue y ¿qué hizo?: envidiarle lo único que el infeliz tenía para llamar la atención, y era una gran joroba que le abrumaba las espaldas. YORICK. -Algo debería yo saber en materia de envidias, que buen plantío de ellas es un teatro. ¿Viste jamás cuadrilla de mayores bribones que una de comediantes? SHAKESPEARE. -Mejorando lo presente, has de añadir.

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Un drama nuevo

  • Autor:
    Manuel Tamayo y Baus

  • Código del producto: 772-1
  • Colección: Teatro
  • Categoría: Literatura y estudios literarios, Obras de teatro, textos teatrales
  • Temática:
  • ISBN: 9788497701976
  • Idioma: Español / Castellano
  • Formato: Pdf
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Tags: Un drama nuevo, Tamayo y Baus, Manuel,