• HISTORIA NATURAL DE LAS HORMIGAS (De un manuscrito en los archivos de la Academia de Ciencias de París) Con anotaciones de W. M. Wheeler 2 Edición
Los caminos no sólo son reconocibles por las hileras de viajeras que los recorren, lo son también por ellos mismos, porque parecen estar desgastados. A fuerza de ser pisados, incluso por pequeñísimas patas, se hacen más lisos y, como sucede comúnmente, cuando cruzan un jardín pueden distinguirse muy fácilmente de su entorno porque la hierba en ellos es menos densa y sus briznas están más separadas las unas de las otras. Plinio98 pretende que las hormigas, como resultado de pasar y volver a pasar, desgastan las piedrecillas que encuentran en sus pistas. Cita realmente este hecho como ejemplo de lo que puede lograrse por acciones muy repetidas, no importa cuán insignificantes puedan parecernos a nosotros. Este ejemplo, sin embargo, no es tan concluyente como el ofrecido por las piedras de nuestros propios umbrales, en lugares mucho más frecuentados. Es más seguro que el roce de nuestros zapatos pueda a la larga ahuecar piedras grandes, que no la pata de las hormigas producir ese efecto en las piedrecillas*.

Escribe un comentario

Nota: El HTML no se traduce!
    Malo           Bueno
Captcha

HISTORIA NATURAL DE LAS HORMIGAS (De un manuscrito en los archivos de la Academia de Ciencias de París) Con anotaciones de W. M. Wheeler 2 Edición

  • Autores:
    René Antoine Ferchault De Réaumur
    Tradutor José María Gómez Durán

  • Código del producto: 5260-1
  • Colección: Mirmecología
  • Categoría: Matemáticas y ciencia, Biologia, ciencias de la vida, Ciencia: cuestiones generales
  • Temática:
  • ISBN: 9788498215564
  • Tamaño: 150 x 230 mm
  • Páginas: 216
  • Idioma: Español / Castellano
  • Interior: No disponible
  • Formato: Papel
  • Cómpralo AQUI

Tags: HISTORIA NATURAL DE LAS HORMIGAS (De un manuscrito en los archivos de la Academia de Ciencias de París) Con anotaciones de W. M. Wheeler 2 Edición, Ferchault De Réaumur, René Antoine; Gómez Durán, Tradutor José María,